la IA tuvo un papel destacable al completar la última canción inacabada de The Beatles. Este ejemplo ilustra cómo la IA puede interactuar y complementar la creatividad humana,
aunque también suscita debates sobre la autenticidad y la autoría en el arte.
La canción parte de un lote de cintas compuestas por John Lennon, en los años 70, que Yoko Ono entregó a la banda tras su muerte. Eran tan solo ocho segundos en los que se escucha a Lennon entonar.
Esto sirvió como punto de partida para crear o continuar el resto de la canción, pero esto abre un debate sobre la autoria en el arte.